Expertos celebran su potencial, pero alertan sobre su creciente impacto ambiental.
Belem, Brasil.- La inteligencia artificial acaparó la atención en la COP30, donde fue presentada tanto como herramienta clave contra el cambio climático como una amenaza ambiental emergente. Gobiernos y empresas tecnológicas destacaron su capacidad para optimizar redes eléctricas, mejorar pronósticos agrícolas y diseñar infraestructura resistente a fenómenos extremos.
Organizaciones ambientales advirtieron que el auge acelerado de la IA está elevando el consumo global de electricidad y agua, especialmente por la expansión de los centros de datos. Señalaron que, sin regulaciones estrictas, el crecimiento de la tecnología puede alejar aún más al mundo de los objetivos climáticos del Acuerdo de París.
Durante la primera semana de la conferencia se realizaron más de 20 sesiones dedicadas al tema, reflejando un interés creciente pero también temor entre delegados y especialistas. Mientras compañías como Google y Nvidia defendieron la IA como un recurso esencial, activistas insistieron en la necesidad de imponer límites para evitar que su huella ambiental se agrave en los próximos años.








