Tras caer 5-3 en Houston, la novena mexicana pierde su paso perfecto y queda obligada a vencer a Italia para asegurar su clasificación a la siguiente ronda.
Houston, Texas.– En un duelo vibrante disputado en el Daikin Park de Houston, la selección de Estados Unidos derrotó 5-3 a México, propinando al equipo dirigido por Benjamín Gil su primera derrota en el certamen. Los estadounidenses aprovecharon un inicio titubeante del pitcheo mexicano, logrando una ventaja de 5-0 para la tercera entrada, destacando un rally impulsado por el poder ofensivo norteamericano ante los envíos de Manny Barreda y Jesús Cruz. Aunque México llegaba con el impulso de haber blanqueado a Brasil y superado a Gran Bretaña, se topó con una defensiva estadounidense liderada por el brazo de Paul Skenes que limitó sus oportunidades durante la primera mitad del encuentro.

La reacción mexicana llegó de la mano de Jarren Durán, quien conectó un cuadrangular solitario en la sexta entrada para romper el cero y encender las esperanzas de la afición en las tribunas. México mostró señales de vida en los episodios finales, sumando carreras gracias a la agresividad de Jonathan Aranda y un esfuerzo constante de figuras como Randy Arozarena y Joey Meneses. Sin embargo, a pesar de colocar hombres en base en la novena entrada y presionar al cierre estadounidense, la remontada no se concretó, dejando la pizarra definitiva a favor de las barras y las estrellas.
Este resultado reconfigura el panorama del Grupo B, eliminando el margen de error para la escuadra azteca. Con un récord de 2-1, México se ve ahora forzado a buscar la victoria en su último compromiso de la fase de grupos frente a Italia. Para la audiencia internacional, este partido reafirma la paridad en el beisbol contemporáneo, donde una sola mala entrada puede comprometer el destino de una de las potencias del torneo, obligando a los favoritos a jugarse la vida en la última jornada.







