El organismo ofrece desde escurridores rotos hasta libretas empolvadas por uno o dos pesos, mientras los gastos de almacenamiento superan ampliamente sus ingresos.
Ciudad de México.- Mientras las subastas del INDEP son conocidas por bienes de lujo incautados al crimen organizado —como ranchos, autos deportivos y joyas—, una parte poco divulgada del catálogo corresponde a artículos de uso cotidiano en pésimo estado: delantales, libretas empolvadas, controles remotos obsoletos y demás “venalías” ofertadas por menos de tres pesos.

De acuerdo con fuentes internas del instituto, estos bienes —aunque legalmente transferidos— apenas generan ingresos y representan una carga operativa significativa, pues mantienen costes de almacenamiento, vigilancia, administración y logística que superan en más de tres veces los ingresos que producen. Aunque el INDEP está facultado por el reglamento para rechazar bienes cuya administración resulte más costosa que su venta, en la práctica siguen llegando “artículos de valor mínimo” al catálogo de ventas directas.
El listado público de convocatoria del INDEP muestra lotes como un escurridor de cocina roto ofertado por dos pesos, ubicado en un almacén del Servicio de Administración Tributaria en Azcapotzalco, y un paquete de hojas de acetato decoradas a un peso. Los bienes proceden de distintos órganos del Estado, como sat-comercio exterior, lo que permite que su venta no esté condicionada por valor mínimo.
La crítica puesta por el primer director del instituto, Ricardo Rodríguez Vargas, sugiere que “vender un objeto por dos pesos es un contrasentido económico” y plantea que una solución viable sería agrupar los artículos en paquetes con oferta conjunta para aumentar su atractivo comercial. En ese sentido, el INDEP podría mejorar su modelo de negocios y cumplir más eficientemente su mandato social de “devolver al pueblo lo robado”.








