Disputa por política de salud paraliza servicios federales.
Washington, D.C.- En la madrugada del 1 de octubre, Estados Unidos inició su decimoquinto “shutdown” desde 1981, luego de que el Congreso no aprobara un presupuesto federal. El presidente Donald Trump culpó a los demócratas por exigir cambios en la política de salud, mientras que la oposición responsabilizó a los republicanos por no garantizar los fondos necesarios.
Más de 750,000 empleados federales enfrentan licencias sin sueldo, lo que representa pérdidas diarias de 400 millones de dólares en salarios. Aunque trabajadores de funciones esenciales como militares, seguridad nacional y control aéreo continuarán laborando, no recibirán pago hasta que se logre un acuerdo, generando incertidumbre en diversos sectores.
Algunos servicios clave seguirán funcionando: el correo postal no se verá afectado y el Smithsonian mantendrá abiertos sus museos hasta el 6 de octubre. Sin embargo, se prevén retrasos en aeropuertos y recortes en agencias de vivienda y asistencia social, mientras la duración del cierre permanece incierta.








