El estreno de la nueva adaptación en “live action” del clásico cuento de hadas ya se puede ver desde el pasado jueves en salas de todo el país.
Reynosa, Tamaulipas.- Disney intentó modernizar Blancanieves con un live-action lleno de cambios… y terminó metiéndose en un buen lío. Aunque Rachel Zegler brilla como la princesa y su romance con Jonathan tiene chispa, la película no logra aportar nada nuevo y se enreda en la difícil tarea de actualizar un cuento tan clásico. Entre debates sobre consentimiento y el papel de los enanitos, el guion trata de ser políticamente correcto sin perder el encanto, pero acaba quedándose sin alma.
La puesta en escena tampoco ayuda. Los efectos visuales hacen que los animalitos parezcan salidos de una pesadilla y los enanitos, en lugar de entrañables, resultan inquietantes. Gal Gadot, como la madrastra, tiene una actuación que deja mucho que desear: su villana se siente caricaturesca, lejos de la icónica antagonista que esperábamos. El resultado es un filme con buenas intenciones pero que nunca encuentra su identidad.
Al final, Blancanieves termina siendo un ejemplo de lo que Disney debería evitar: rehacer clásicos sin una visión clara. En su intento por no ofender a nadie, terminó decepcionando a todos. Tal vez sea momento de dejar de reciclar cuentos de hadas y apostar por historias nuevas, antes de que la magia se desvanezca del todo.