Arranca la revisión del T-MEC en medio de exigencias civiles por un intercambio soberano y justicia para la clase trabajadora
CIUDAD DE MÉXICO.— Este miércoles 1º de julio de 2026 marca el inicio formal de la primera revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este proceso de evaluación trilateral resulta de carácter crítico, ya que las delegaciones de las tres naciones deberán definir el rumbo del acuerdo: extender su vigencia por un periodo de 16 años más (hasta el año 2042) o transitar hacia un esquema restrictivo de revisiones periódicas cada seis años, fijando una vigencia máxima residual de una década.
Frente a este escenario, diversas organizaciones sociales, sindicatos independientes y colectivos civiles han lanzado un enérgico manifiesto político. En él, denuncian que el andamiaje comercial heredado del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha profundizado la dependencia económica del país, precarizado el mercado laboral y perpetuado un modelo basado en la maquila y la extracción de materias primas a costa del desgaste de la clase trabajadora.
Del TLCAN al T-MEC: El costo social y económico del modelo
El pronunciamiento de los colectivos detalla los agravios históricos acumulados desde la firma del tratado original en la década de los noventa, señalando que las alternancias partidistas en el gobierno no han alterado las bases del saqueo de los recursos naturales ni el rezago salarial en el país:
- Impacto agrícola y desempleo: El desmantelamiento de los aranceles dejó consecuencias críticas para el campo mexicano y propició la pérdida de más de dos millones de empleos, forzando la continuidad de los flujos migratorios hacia el norte.
- Especialización de baja productividad: El modelo confinó a México a operar como una economía de bajo desarrollo centrada en la maquila, la extracción primaria y los servicios de bajo valor agregado (como call centers y grandes cadenas comerciales).
- Asimetría fronteriza: Se recrimina la persistente disparidad en las condiciones de vida, acentuada por factores externos como el tráfico ilegal de armas proveniente de EE. UU., el cual alimenta los índices de violencia en territorio nacional.
La contradicción del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR)
El documento bajo escrutinio de los activistas analiza una de las herramientas más innovadoras del T-MEC: el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR). Si bien se reconoce que ha presionado de forma inédita al Estado mexicano para hacer valer la libertad de asociación, la democracia sindical y la negociación colectiva auténtica, la sociedad civil denuncia que su diseño actual es profundamente asimétrico e insuficiente.
Posturas encontradas de cara a las mesas de negociación
Las directrices que guiarán la cumbre de revisión muestran un panorama complejo y de nula convergencia entre los mandatarios de la región:
Estados Unidos: El presidente Donald Trump mantiene una postura agresiva, buscando reconfigurar las reglas de origen y las cláusulas arancelarias para consolidar un tratado aún más proteccionista y favorable para los intereses financieros de su país.
Canadá: El gobierno canadiense busca fungir como un contrapeso moderado, manteniendo severas discrepancias con varias de las propuestas unilaterales impulsadas por la Casa Blanca.
México: La administración mexicana ha externado su intención de conservar el grueso del tratado sin modificaciones sustanciales, una postura que los colectivos obreros critican al considerar que prolongaría las condiciones de subordinación económica actual por otros 16 años consecutivos.
La demanda popular: Consulta y homologación salarial
Ante la exclusión del grueso de la población en el diseño de las políticas internacionales, la declaratoria ciudadana exige romper con el monopolio de las decisiones cupulares en manos de las oligarquías económicas, políticas y del “charrismo” sindical. Entre sus peticiones puntuales, exigen el marco legal para convocar a una Consulta Popular vinculante donde el pueblo decida el rumbo de las relaciones comerciales de México.
Finalmente, el manifiesto concluye con un pliego de exigencias irreductibles enfocado en la dignidad humana: avanzar hacia una verdadera homologación al alza de los salarios respecto a los socios del norte, blindar el principio de progresividad en los derechos ambientales y sociales, y acelerar la reducción de la jornada de trabajo bajo la consigna: “¡Si no hay 40 horas ya, queremos 35 a 2030!”.







