A 42 días de la rebelión, persisten 90 bloqueos y los sectores sociales exigen la renuncia de Rodrigo Paz
LA PAZ, BOLIVIA.— La rebelión popular en Bolivia cumplió este jueves 42 días de movilizaciones ininterrumpidas en contra de la administración de Rodrigo Paz. Pese a las medidas coercitivas del Ejecutivo —que incluyen la reciente promulgación de la Ley de Estado de Excepción, advertencias del Ministerio de Defensa y una mesa de diálogo tildada de “falsa” por los manifestantes—, las protestas se han intensificado, manteniendo al país en una situación de semi-paralización.
De acuerdo con el reporte oficial de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), la jornada número 42 arrancó con más de 90 puntos de bloqueo distribuidos en seis de los nueve departamentos del país, consolidando a La Paz y Cochabamba como los epicentros del conflicto.
Masiva marcha en La Paz termina en feroz represión
El pulso en las calles alcanzó su punto álgido tras una multitudinaria movilización en la que más de 50 mil personas descendieron desde la ciudad de El Alto hacia el centro político de La Paz. La manifestación fue recibida por un fuerte operativo policial que derivó en duros enfrentamientos.
El saldo de la intervención de las fuerzas del orden ha encendido las alarmas de las organizaciones de derechos humanos:
- Heridos y hospitalizados: Se reportan más de 40 personas internadas debido a la violencia de las cargas policiales. Entre los afectados se encuentra Violeta Tamayo, corresponsal del medio internacional La Izquierda Diario.
- Detenciones: Las autoridades policiales ejecutaron más de 50 arrestos durante las dos horas de resistencia en el primer cuadro de la ciudad.
- Corredores humanitarios: Las comunidades movilizadas aclararon que, pese a la radicalidad de la protesta, se mantiene el paso abierto para ambulancias, medicamentos y emergencias médicas en todos los puntos de bloqueo.
Giro geopolítico y descontento popular
El malestar civil se ha profundizado debido al rumbo económico y geopolítico del gobierno. Sectores populares acusan a Rodrigo Paz de aplicar políticas de corte neoliberal y de mantener un alineamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La tensión internacional aumentó luego de que el mandatario boliviano celebrara públicamente las declaraciones de la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien reiteró su llamado a una intervención de los Estados Unidos en Venezuela. Para los sectores movilizados, este gesto ratifica el “giro a la derecha regional” de un Gobierno al que también responsabilizan del desabastecimiento de gasolina, la inflación y presuntos actos de corrupción.
Frentes de resistencia y el debate en la COB
Ante la negativa del gobierno a ceder, las organizaciones indígenas y campesinas como la Federación Tupak Katari y las Bartolina Sisa han convocado a un magno Cabildo en la provincia de Los Andes. La instrucción girada a las subcentrales sindicales es clara: “fortalecer y radicalizar” los cierres de rutas.
Por su parte, los mineros de Huanuni se declararon en estado de emergencia tras fustigar a las dirigencias cooperativistas que respaldan al gobierno. El sector se declaró listo para marchar hacia la sede de gobierno en cuanto se formalice el llamado.
Sin embargo, las bases críticas señalan que la Central Obrera Boliviana (COB), liderada por Mario Argollo, está actuando como un freno para el movimiento al negarse a convocar a una Huelga General con paro de labores, dejando la puerta abierta a una negociación que, según los manifestantes en las carreteras, solo busca el desgaste de la heroica rebelión.







