Rusia lanza colosal ataque aéreo con misiles hipersónicos Oréshnik y deja una estela de muerte y destrucción cultural.
KIEV, UCRANIA.— El gobierno de Ucrania denunció una de las ofensivas aéreas más brutales, devastadoras y coordinadas desde el inicio de la guerra. En las últimas horas, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa descargaron un ataque masivo utilizando cientos de drones kamikaze y decenas de misiles de última generación, incluyendo el temido sistema balístico hipersónico Oréshnik, tomando como blanco principal el corazón de la capital, Kiev.
El saldo humano preliminar reportado por las autoridades ucranianas asciende a cuatro personas muertas y cerca de 100 heridas. Sin embargo, la agresión desató indignación internacional debido a que los proyectiles impactaron directamente contra zonas residenciales, escuelas, sedes de medios de comunicación e incalculables tesoros de la infraestructura cultural e histórica de la nación.
Lluvia de fuego sobre la capital y daños colaterales a la OMS
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, detalló que la defensa antiaérea se vio saturada ante el volumen de fuego enemigo. Tan solo en el perímetro de la capital se confirmaron dos fallecimientos y 81 civiles lesionados, entre los que se encuentran varios menores de edad atrapados en los derrumbes de edificios de apartamentos.
La Fuerza Aérea de Ucrania estimó que el Kremlin empleó una cifra récord de 690 sistemas de ataque aéreo simultáneos para romper el escudo de la ciudad. El impacto de las ondas expansivas y los escombros provocó afectaciones de consideración en los siguientes puntos:
- Organismos Internacionales: El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que la oficina de la Organización Mundial de la Salud en Kiev sufrió serios daños materiales, aunque afortunadamente el personal resultó ileso.
- Prensa Extranjera: Los estudios de televisión y redacciones de la cadena pública alemana ARD y del servicio internacional Deutsche Welle (DW) sufrieron destrozos estructurales severos.
El patrimonio cultural ucraniano bajo los escombros
Uno de los golpes más dolorosos de esta jornada de bombardeos fue el daño irreversible a la memoria histórica del país. El Ministerio de Cultura ucraniano informó que el célebre Museo de Chernóbil quedó “prácticamente destruido” tras el impacto directo de un misil.
Asimismo, se reportaron afectaciones graves en el Museo Nacional de Arte de Ucrania y en los complejos de oficinas del Ministerio de Asuntos Exteriores. El presidente Volodymyr Zelenskyy condenó con severidad el ataque, acusando a Vladimir Putin de ensañarse de manera sistemática contra la población civil y la identidad nacional, reiterando su llamado desesperado a las potencias occidentales para el envío urgente de más baterías Patriot y sistemas de defensa aérea avanzada.
La postura del Kremlin: “Represalia por Lugansk”
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia emitió un comunicado donde validó el uso de su arsenal estratégico de alta velocidad, incluido el misil hipersónico Oréshnik. No obstante, Moscú sostuvo su narrativa oficial asegurando que todos los impactos estuvieron dirigidos exclusivamente contra centros de mando, nudos logísticos e infraestructura militar.
El vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev, fue más allá al declarar abiertamente que este bombardeo masivo fue una “operación de represalia” obligada por un ataque ucraniano previo en la región ocupada de Lugansk, donde fallecieron 21 personas bajo control ruso.
La agresión unificó el repudio de la Unión Europea. Líderes como el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron y la primera ministra italiana Giorgia Meloni emitieron comunicados de solidaridad absoluta con Kiev, mientras que la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, tachó la ofensiva de “acto terrorista abominable”.








