Ante amenaza de cierre, trabajadores plantean la toma y estatización de la planta.
Ciudad de México.— Tras más de 30 días de resistencia, la huelga en la Compañía Hulera Tornel ha tomado un giro político profundo. Ante la postura de la transnacional india JK Tyre, que se niega a cumplir con el Contrato Ley y apuesta al desgaste financiero de sus empleados, los huelguistas han comenzado a promover la estatización bajo control obrero. Esta medida busca neutralizar el “chantaje” de la empresa de cerrar operaciones, proponiendo que sean los propios trabajadores quienes gestionen la producción para salvaguardar sus fuentes de empleo y derechos adquiridos.
El movimiento denuncia que la política de la empresa es una extensión de la precarización que practica globalmente, incluso en su país de origen. En México, a pesar de ser proveedores clave para marcas como KIA y Hyundai, la firma mantiene una postura de cerrazón que, según los trabajadores, es tolerada por las autoridades laborales para no ahuyentar la inversión extranjera bajo el esquema del nearshoring. Ante la inacción institucional, la base obrera levanta la bandera de la autonomía económica, argumentando que si ellos conocen el funcionamiento técnico de las plantas en CDMX, Edomex y San Luis Potosí, están listos para operar sin una patronal que priorice el lucro sobre la legalidad laboral.








