Ex futbolista y periodista deportivo falleció a los 83 años tras décadas de batalla contra la corrupción y los abusos en la industria del balompié mexicano
Ciudad de México.- Carlos Albert, legendario defensor del Necaxa y una de las voces más críticas e incómodas de la industria del futbol mexicano, falleció ayer a los 83 años. Su muerte marca el fin de una trayectoria única que transcurrió entre las canchas y, principalmente, en los medios de comunicación, donde durante más de cuatro décadas se mantuvo como una conciencia incómoda del deporte profesional, desafiando constantemente a directivos, dueños y promotores que, según él, priorizaban los intereses comerciales sobre el desarrollo del futbol y los derechos de los jugadores.
Nacido en la Ciudad de México en 1943, Albert jugó como defensor central en la zaga del Necaxa entre 1961 y 1971, y fue seleccionado nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 y los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967. Sin embargo, su legado más significativo no se encuentra en estadísticas ni trofeos, sino en su histórico primer intento de sindicalización de futbolistas en 1970. Albert lideró junto con otros compañeros un procedimiento legal contra los Rayos tras enfrentar dificultades contractuales que le impedían continuar su carrera en otro equipo. Esta osadía contra el poder directivo le costó un retiro prematuro un año después, pero transformó su salida de las canchas en una batalla ideológica que duraría el resto de su vida.
Lejos de abandonar el futbol, Albert encontró su principal plataforma en los medios de comunicación, participando en redacciones, programas de análisis y narraciones de seis Copas del Mundo (de 1978 a 2022). En una época en que la prensa deportiva local tendía a la complacencia hacia la Federación Mexicana de Futbol y las grandes cadenas televisivas, él se mantuvo firme e incisivo. Denunció públicamente prácticas que consideraba corruptas, pactos entre directivos, lo que describía como “esclavismo moderno” en el mercado de transferencias y manejos mediocres de los entrenadores. Su estilo polémico y confrontacional lo convirtió, para algunos, en un personaje visceral y dogmático; para otros, en la voz indispensable que se atrevía a pronunciar verdades prohibidas en el futbol mexicano.
Tras anunciar su retiro de los medios en octubre de 2021, Albert continuó activo en redes sociales, donde mantuvo intacta la acidez de sus comentarios hasta sus últimos días. El periodista José Ramón Fernández, colega y amigo en diferentes cadenas televisivas, escribió en su cuenta de X: “Te vas, hombre valiente, de convicciones firmes, que siempre habló su verdad, sin miedo y sin precio. Nunca te dejaste comprar ni callar”. Su legado trasciende el futbol: fue maestro de periodistas, director del Instituto del Deporte del entonces Distrito Federal, y ante todo, un ejemplo de congruencia y credibilidad en una profesión que, frecuentemente, negocia ambas.





