Adecco advierte que empresas deben rediseñar procesos y turnos para mantener productividad durante la transición laboral
Ciudad de México.- Aunque nueve de cada diez empresas conocen la reforma de reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas, solo una de cada cuatro calcula realmente su impacto operativo y financiero, según el estudio “México hacia las 40 horas: el nuevo futuro del trabajo” presentado por Adecco. La investigación, que incorpora resultados del Barómetro Laboral de la firma especializada en soluciones de talento, revela que el desafío empresarial consiste en mantener la productividad, el nivel de servicio y la rentabilidad con cada hora disponible.
El análisis identifica cinco puntos críticos que enfrentan las organizaciones: rediseño de turnos y cobertura, incremento del costo laboral por hora, mayor complejidad en la planeación de la fuerza laboral, presión sobre productividad y eficiencia, así como riesgo legal y reputacional. Los sectores con mayor exposición son manufactura, transporte y logística, comercio y retail, industria extractiva, centros de contacto y servicios profesionales. Giovanni Chávez, director de Innovación y Mejora Continua de Adecco, advirtió que si las empresas continúan contratando más personal y pagando más horas extra, los costos se elevarían 6.6 por ciento adicional al final de la transición.
Para enfrentar este desafío, Adecco recomienda que las empresas auditen las jornadas reales y horas extra, rediseñen turnos y procesos, eliminen actividades que no agreguen valor, automaticen tareas repetitivas, fortalezcan capacidades de equipos y establezcan indicadores de productividad. Chávez enfatizó que la transición “no puede resolverse únicamente con ajuste de horarios o aumento de plantilla”, sino que “exige rediseñar procesos, turnos, tecnología y capacidades para proteger simultáneamente la productividad, el cumplimiento y la experiencia de las personas”.
El CEO de Adecco, Francisco Martínez Domene, consideró que una implementación adecuada mejorará las condiciones laborales y la calidad de vida de los mexicanos, aunque advirtió que el cambio debe ser gradual y debe involucrar al gobierno, la autoridad del Trabajo, las empresas y los trabajadores. Martínez Domene también descartó que la reducción de jornada abata la informalidad laboral, señalando que este es un problema estructural y cultural que deben atender las autoridades laborales.







